¡Qué contenta, un día sin clase!

Mi madre me dijo que iba a ser duro llegar a Santa Casilda, pero yo pensé que sería como dar un paseo al pueblo de al lado.

¡Pero no!. No pensé en el calor, 36º por lo menos. ¡Y las cuestas!. ¡Dios mío qué cuestas!. Cuando conseguía subir una y ya me sentía feliz, aparecía otra aún más empinada. Muchas veces pensé que no lo iba lograr pero los profesores me animaban y yo continuaba hacía arriba. Las vistas espectaculares y lo mejor cuando llegamos a Santa Casilda, nos tumbamos y nos comimos el bocadillo. Echamos una guerra de agua y terminamos todos empapados. ¡Fue muy divertido!.Y ahora, a Briviesca, me costó menos volver pero después de lo cansada que estaba creí que no llegaba. Pero ¡Llegué!. Me sentí tan feliz de haberlo logrado que este verano pienso repetir junto a mi familia.

Escrito por Paula Maíllo, alumna de 1º ESO A