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Resultado de imagen de icono concurso de  microrrelatos DÍA DEL LIBRO

GANADORES DEL XII CONCURSO DE MICRORRELATOS. I.E.S. LA BUREBA

Para la duodécima edición del Concurso de Microrrelatos se propuso en cada categoría una cita célebre de tres famosas obras de grandes autores -Franz Kafka, Miguel Delibes y Gabriel García Márquez- como inicio del relato y nuestros jóvenes escritores se han defendido muy bien con ellas.

Los miembros del Departamento de Lengua queremos agradecer a todos los participantes en nuestro concurso su esfuerzo por adaptar su ingenio y creatividad a las bases del mismo y por la ilusión con la que han participado. Había que elegir ganadores, pero eso no quiere decir que el resto de los microrrelatos no tengan calidad e importancia. Alumnos escritores, seguid creando.

Los microrrelatos ganadores serán publicados en la revista digital del Departamento de Lengua cuyo enlace podéis encontrar en esta página. Esperamos que disfrutéis de ellos como hemos hecho nosotros.

Enhorabuena a los ganadores de esta edición; estos son:

1ª Categoría (1º y 2º de E.S.O.)

  •  Primer premio: Textos de Eduardo Gutiérrez Chamorro (1ºB) – diploma y vale de 50€
  •  Finalista: Continuará de Pablo Pascual Ortiz (2ºA) – diploma y un libro

2ª Categoría (3º y 4º de E.S.O.)

  • Primer premio: Alba Redondo Pérez (3ºC) – diploma y vale de 50€
  • Finalista: Edgar Mata Salazar (3ºA) – diploma y un libro

3ª Categoría (Bachillerato)

  • Primer premio: Miguel Rubio Sanz (1º C.T.) – diploma y vale de 50€
  •  Finalista: Pólvora de los recuerdos de Sergio Dos Santos Alonso (2º C.T.) – diploma y un libro

 

Los microrrelatos son los siguientes:

1ª Categoría (1º y 2º de E.S.O.)

Primer premio: Eduardo Gutiérrez Chamorro (1ºB)

Textos

Una mañana, tras un sueño intranquilo, me desperté convertido en letras. Así que fui al colegio metido en la mochila, listo para que me usaran en sus libros de texto. Me trasladaba muchas veces de un cuaderno a otro, cada uno de un niño distinto, de una asignatura diferente. Me podía convertir en una mayúscula, una vocal, una consonante, podía crear frases, incluso historias. A última hora, en la pizarra, jugué con unos niños al ahorcado: ¡nunca pensé que doliera tanto!

Finalista: Pablo Pascual Ortiz (2ºA)

Continuará

Una mañana, tras un sueño intranquilo, me desperté convertido en el nuevo presentador del concurso de microrrelatos que se iba a celebrar en el instituto.

Profesores, profesoras, compañeros, compañeras pasen y escuchen esta pequeña historia llena de imaginación escondida en su pequeño cerebro donde algunas veces las ideas se le congelan y otras no aparecen. Por favor, reciban con un fuerte aplauso a nuestro futuro escritor que tendrá como reto escribir un microrrelato con un máximo de ciento cincuenta palabras. ¿Que cómo lo hará? Vamos a verlo a continuación.

Se sienta en su mesa, saca unos folios en blanco, coge un bolígrafo de su estuche y, esperando a que le llegue la inspiración, empieza a escribir con buena letra y en mayúsculas: “MICRORRELATO DE CIENTO CINCUENTA PALABRAS”.

2ª Categoría (3º y 4º de E.S.O.)

Primer premio: Alba Redondo Pérez (3ºC)

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así, en ese lugar, donde florecían las flores más hermosas de toda la ciudad, donde cada tarde las ardillas salían a recibir a los paseantes, en realidad para recibir comida, pero siempre con una sonrisa. Quién de todas las personas que había en ese parque se podía imaginar por un mismísimo instante lo que pasó.

En medio del parque, junto a la fuente, se encontraba la rosa más bonita de toda la localidad. Pero nadie iba a pensar que iba a ser orinada por mi perro y posteriormente llevada a la florería para hacerle una urgente operación a sus pétalos.

Finalista: Edgar Mata Salazar (3ºA)

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Todo comenzó un lunes por la tarde. Salí a las ocho y media, como de costumbre, hacia mi trabajo. De camino me encontré con un niño, un niño muy pálido y débil, casi parecía que no le circulase sangre en el cuerpo. El niño aterrorizado me dijo: “Ayuda, por favor”. Seguido de estas palabras el niño misterioso cayó al suelo como un muñeco de tela. Estaba nerviosa y confusa, no sabía qué hacer. Decidí coger al niño y llevarlo corriendo al hospital. Una vez allí le conté la situación al doctor y me senté en un asiento a esperar. A la mañana siguiente fui a donde el doctor a preguntarle por el niño y me respondió que no había ningún niño en el hospital.

3ª Categoría (Bachillerato)

Primer premio: Miguel Rubio Sanz (1º C.T.)

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer a Juan el Tuerto. El parche parecía hacer su apodo un tanto redundante, pero también inspiraba temor, y era esa la razón por la que nadie nunca preguntaba por él.

Pasaron las horas, una leve brisa soplaba de levante y el sol comenzaba a fundirse con el azul del mar. Habría sido imposible imaginar las consecuencias que habría de tener aquella aparentemente irrelevante conversación.

Sin embargo, cuando llegó La Revolución, no le pilló a nadie por sorpresa. La sorpresa fue no tener a Juan el Tuerto a su lado, sino enfrente.

Finalista: Sergio Dos Santos Alonso (2º C.T.)

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer la maravillosa feria de la cosecha de primavera.

Desde una oscura y tenebrosa casa del terror hasta el más hermoso de los carruseles. Probó increíbles manjares que ni el más adinerado de los monarcas pudiera imaginar. Una dulce y esponjosa antorcha rosada iluminaba su camino en la noche.

¡¡¡BANG!!! El sonido de lo desconocido despertó el apetito curioso de un niño ya saciado de nuevas emociones. Un desafío que premiaba la concentración y puntería del individuo. Con el poco dinero que aún les quedaba compraron cinco balines. La figura de un pequeño vaquero se apoyaba firmemente en la pared. El increíble parecido entre ambos acaparó su atención, así como sus disparos. Los primeros cuatro impactaron en su pecho, dejando al pobre vaquero tiritando. Cargando el último disparo cerró lo ojos. Posó su mano en el gatillo y le dio una enternecedora caricia.

¡¡¡BANG!!! ¡¡Tenemos un ganador !!